Desde que se decretase el Estado de Alarma a mediados de marzo, casi 3,4 millones (3.386.785) de trabajadores quedaron afectados por un, hasta entonces desconocido, Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE). Familiarizados con este nuevo concepto, prorrogadas también hasta el 30 de septiembre las medidas de protección asociadas a los mismos y bajo la sombra de nuevos rebrotes, la realidad es que aún existen miles de trabajadores en ERTE, con el contrato suspendido total o parcialmente.

Según las cifras publicadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, a fecha de 30 de junio, 1,8 trabajadores se mantenían en tal situación. Igualmente, y como así lo anunciaba ayer mismo durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, cada día laborable que pasa del mes de julio se reincorporan a la actividad una media de 20.000 trabajadores procedentes de los ERTEs.

En definitiva, encontramos a miles de afectados que aún permanecen en sus hogares, que no pierden la esperanza, que no ven el momento de que llegue su ansiada reincorporación y que temen las devastadoras consecuencias de las noticias que nos invaden actualmente sobre el mapa, cada vez más poblado, de los nuevos rebrotes que se extienden por nuestra geografía.

Por ello, y sin casi otra alternativa que la apuesta por la, muchas veces aparcada, formación, miles de trabajadores se hacen la pregunta de, ¿podré bonificar la formación que realice? La formación bonificada para empresas, también conocida como formación programada o continua, permite que aquellas proporcionen a sus trabajadores acciones formativas, relacionadas con la actividad de la empresa o puesto de trabajo, para que estos se actualicen o mejoren sus competencias y habilidades profesionales.

Según el art. 5.1 del Real Decreto 694/2017, de 3 de julio, por el que se desarrolla la Ley 30/2015, de 9 de septiembre, por la que se regula el Sistema de Formación Profesional para el Empleo en el ámbito laboral, durante el periodo de inactividad al que obliga el expediente de regulación de empleo temporal, los trabajadores podrán continuar beneficiándose de las acciones formativas vinculadas a su actividad profesional cuyo objetivo sea aumentar su polivalencia o incrementar su empleabilidad.

Así lo anuncia textualmente: “podrán ser destinatarios de la formación profesional para el empleo todos los trabajadores ocupados y desempleados, en los términos que a continuación se señalan: a) De acuerdo con lo establecido en el artículo 9.1 de la Ley 30/2015, de 9 de septiembre, en la formación programada por las empresas, regulada en el capítulo II, podrán participar los trabajadores asalariados que presten sus servicios en empresas o en entidades públicas no incluidas en el ámbito de aplicación de los acuerdos de formación en las Administraciones Públicas y coticen a la Seguridad Social en concepto de formación profesional, incluidos los trabajadores fijos discontinuos en los períodos de no ocupación, así como los trabajadores que accedan a situación de desempleo cuando se encuentren en período formativo y los trabajadores afectados por medidas temporales de suspensión de contrato por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, en sus períodos de suspensión de empleo”.

Alternativa a distancia y «online»

A pesar de haber sido suspendida “la actividad educativa presencial en todos los centros y etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza” por el art. 9 del, por todos conocidos ya, Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, a su vez, este habilitaba en su apartado segundo, el mantenimiento de las “las actividades educativas a través de las modalidades a distancia y «online»” y siempre que resultare posible.

Tras una digitalización casi forzada de muchos centros educativos y formativos, por fin, y según lo previsto en el art 7 Real Decreto 555/2020, de 5 de junio, por el que se prorroga el estado de alarma declarado por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, se establecían nuevas medidas de flexibilización en el ámbito educativo no universitario y de la formación, habilitando a las administraciones educativas a la “reanudación de las actividades presenciales”, pero exclusivamente en el sector o ámbito arriba citado.

Por todo ello, sin más tiempo que perder, con el incentivo de estar bonificada y con la intención de hacer de la excepcionalidad actual, una nueva oportunidad para crecer y sumar nuevas habilidades, capacidades y aptitudes, no lo dudes, si eres uno de esos miles de trabajadores que se mantiene en la situación de ERTE, estamos ante el mejor escenario para apostar e “invertir” en formación.

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